Reparar es reciclar: cada equipo que arreglamos es un dispositivo menos en la basura electrónica.
Cada celular, computadora o monopatín que reparamos es un equipo que no termina como residuo electrónico. Prolongar la vida útil de tu dispositivo es una forma concreta de cuidar el ambiente.
Si ya no usás tu equipo, te lo compramos en vez de que termine guardado en un cajón. Conocé cómo funciona.
Silicio, oro y níquel: el silicio genera la corriente eléctrica del equipo; el oro (por su conductividad), el tantalio, el aluminio y el níquel son claves en el hardware y las placas de circuito.
Espodumeno y grafito: la batería depende de estos dos minerales poco comunes — el espodumeno (de litio) para las celdas, el grafito para los electrodos que almacenan y liberan la energía.
Bastnasita: un mineral escaso presente en altavoces, micrófonos y el motor de vibración, clave para la calidad del sonido.
Por eso cada equipo que reparamos en vez de descartar evita que estos materiales especializados terminen como residuo.
En Uruguay, como en el resto del mundo, la cantidad de desechos electrónicos crece cada año. Muchos hogares tienen dispositivos inactivos guardados que podrían tener un nuevo propósito en vez de terminar en un tacho de basura.