Interior de una notebook gamer con el disipador y los ventiladores a la vista

Actualizado el 10 Sep 2026 ·

Tu notebook gamer se calienta y bajan los FPS: por qué pasa

Arrancás a jugar y todo va perfecto. A los diez o quince minutos el ventilador levanta vuelo, los cuadros por segundo se caen a la mitad y el juego empieza a dar tirones. No se cuelga, no se apaga: se arrastra. Si te pasa eso, tu notebook no está fallando — se está defendiendo.

Placa de una notebook abierta sobre la mesa de trabajo

Qué es el throttling térmico

Todo procesador tiene una temperatura límite. Cuando la alcanza, en vez de quemarse, baja su propia velocidad para generar menos calor. Eso es el throttling térmico, y es una medida de protección: tu equipo prefiere andar lento antes que romperse.

Por eso el síntoma es tan característico. No falla al arrancar, falla después de un rato, cuando el calor se acumuló. Y en cuanto cerrás el juego y se enfría, vuelve a andar bien. Esa intermitencia es la firma del problema.

Como referencia: un procesador trabajando tranquilo anda entre 40 y 70 grados. Jugando puede llegar a 80 sin drama. Arriba de 85 grados sostenidos ya empieza a recortar rendimiento, y si eso se vuelve la norma, con los meses se le acorta la vida a los componentes.

Por qué las gamer sufren más que una notebook común

Técnico limpiando el interior de una notebook durante un mantenimiento

Una notebook de oficina disipa 15 o 25 vatios. Una gamer con placa de video dedicada puede tener que sacarse de encima 100 vatios o más, y hacerlo desde un gabinete de dos centímetros de alto. Es muchísimo calor en muy poco espacio.

Para lograrlo usan ventiladores que giran más rápido y mueven más aire. Y más aire significa más polvo entrando. Una gamer que se usa seguido junta en dos años el polvo que una notebook liviana junta en cinco.

En Montevideo se suma otro factor: la humedad. El polvo húmedo no vuela, se apelmaza. Forma una manta apretada contra las aletas del disipador que el aire ya no atraviesa, y que tampoco se va soplando desde afuera.

Las cuatro causas, de la más común a la menos

1. Polvo tapando el radiador

Es la causa número uno y la más fácil de resolver. El disipador tiene unas aletas finitas, separadas por menos de un milímetro. Cuando esa reja se tapa, el ventilador puede girar al máximo que igual no mueve aire: está empujando contra una pared.

La señal clásica es que el ventilador suena fuerte pero por la salida no sale casi nada, o sale apenas tibio en vez de caliente. Si el aire sale tibio con el equipo hirviendo, el calor se está quedando adentro.

2. Pasta térmica seca

Entre el procesador y el disipador va una pasta que llena los huecos microscópicos entre las dos superficies. Con los años y los ciclos de calor se seca, se cuartea y deja de conducir. El disipador puede estar impecable, pero el calor no le llega.

La recomendación general es renovarla cada tres a cinco años. En una gamer de uso intenso, más cerca de los tres.

3. Las almohadillas térmicas de la placa de video

Esta es la que más se pasa por alto. Además del chip principal, la placa de video tiene memorias y etapas de alimentación que disipan a través de unas almohadillas de goma térmica. Con el tiempo se endurecen y pierden contacto.

Cuando el problema es este, el síntoma cambia: el equipo no baja de a poco, sino que da tirones bruscos o directamente cierra el juego. Un mantenimiento que solo cambia la pasta del procesador y no revisa estas almohadillas deja el trabajo a la mitad.

4. Ventilador gastado

El rodamiento se desgasta y el ventilador deja de alcanzar sus vueltas nominales, aunque haga ruido. Se detecta midiendo: si el sistema pide 4.000 vueltas y entrega 2.500, hay que cambiarlo. Un chillido metálico o un zumbido que aparece y desaparece suelen anunciarlo.

Qué podés hacer vos, y qué conviene no hacer

Notebook apoyada en una superficie firme con las rejillas despejadas

Hay cosas que ayudan y no tienen riesgo: usarla sobre una superficie dura y plana en vez de la cama o el sillón, dejar espacio libre alrededor de las rejillas, y no pegar la salida de aire contra la pared del escritorio. Una base con ventilador ayuda, aunque no arregla un disipador tapado.

Lo que sí evitaríamos es soplar aire comprimido por las rejillas sin abrir el equipo. Suena inofensivo y está muy difundido, pero hace dos cosas malas: empuja el polvo más adentro, hacia donde ya no se puede sacar, y hace girar los ventiladores muy por encima de su velocidad, lo que arruina el rodamiento. Si se sopla, hay que trabar el ventilador y hacerlo con el equipo abierto.

Cuándo ya no es mantenimiento

Técnico trabajando sobre la placa de una notebook en el taller

Hay señales que indican que el problema dejó de ser térmico y pasó a ser una falla concreta:

En esos casos ya hablamos de la placa: etapas de alimentación, el chip de video o su soldadura. Eso se diagnostica y se repara a nivel componente, que es otro trabajo. Lo contamos en detalle en nuestra nota sobre notebooks que no encienden.

Qué hacemos nosotros

Técnico aplicando pasta térmica sobre el procesador de una notebook

Un mantenimiento térmico serio no es soplar y cerrar. Desarmamos hasta llegar al disipador, lavamos el radiador, cambiamos la pasta del procesador y de la placa de video, reponemos las almohadillas térmicas con el espesor que corresponde a ese modelo, y medimos las vueltas de cada ventilador.

Después lo probamos bajo carga y comparamos las temperaturas contra las de antes. Ese número, el de antes y el de después, es lo que te dice si el trabajo sirvió. Si las temperaturas no bajan, el problema era otro y te lo decimos.

El presupuesto no tiene cargo y todas nuestras reparaciones llevan garantía por escrito.

¿Cada cuánto conviene hacerlo?

Si jugás seguido, una vez al año. Si además la usás en un ambiente con mascotas o alfombra, cada ocho o diez meses. Y si ya notás que los cuadros por segundo se caen después de un rato, no esperes: cada sesión a 90 grados le resta vida útil a la máquina.

Escribinos por WhatsApp con la marca y el modelo de tu notebook y te decimos qué implica el mantenimiento en ese equipo en particular. Estamos en Av. 8 de Octubre 4035 local 11, y reparamos computadoras en Montevideo desde 2008.

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